Henri Lenaerts

Pensamiento

Henri junto a la chimeneaLa inquietud por saber, por comprender al ser humano, es el eje del pensamiento de Henri Lenaerts. Su obra intelectual y artística constituye una continua exploración del equilibrio físico, psíquico y mental del hombre y de la mujer. Transmite las vibraciones más sutiles del alma humana convocando detalles íntimos a través de los cuerpos, de la naturaleza, de todo aquello que otorga transcendencia a las cosas.

A través de un intenso programa de investigación personal muy exigente, Henri adquiere unos conocimientos que ofrece a los que se acercan a él invitando a que cada uno se esfuerce y practique para poder alcanzar la paz espiritual. Organiza cursos en su casa, da conferencias y participa en distintos foros intelectuales y artísticos.

A Henri le inquietaba que se olvidara la necesaria armonía que ha de existir para que la humanidad avance hacia una mejora de las condiciones de vida.

La rapidez y la inconsciencia que observaba en el mundo que le tocó vivir le generaban inquietud. “Lo que llamamos la vida social, escribía, no es hoy más que un torbellino de contradicciones”. Le alarmaba la poca importancia que se otorga al conocimiento, a la comprensión. Sus estudios de pensamiento tántrico, le habían proporcionado recursos para vivir con tranquilidad y felicidad. Este descubrimiento personal, esta experiencia de vida con hondas raíces en el pensamiento tradicional, lo transmite en cada uno de sus escritos, en cada una de sus creaciones y en sus muchos silencios. Henri callaba con la coherencia de quién está convencido de que hay grandes acontecimientos que ocurren en silencio y que, además, detrás de todo lo visible hay más cosas que para percibirlas hay que saber escuchar.

Henri pintandoEs preciso destacar que el conocimiento posee, siempre para Henri, una dimensión práctica que lleva a una mejora de la vida humana. Diariamente el yoga era una herramienta que le servía para entregarse a la serenidad y al sosiego necesario para experimentar una honda sensación de unidad, de armonía global del ser humano con el todo.  “Como los ríos desaparecen en el mar y pierden su nombre y su forma, así el sabio, escribe, liberado del nombre y de la forma, se funde en la persona divina que todo lo supera”.  Había aprendido, a través de su tesis doctoral, que el elemento esencial del pensamiento védico es que formamos parte de un todo organizado, un único cuerpo que es el instrumento de todas las melodías. La sabiduría, ese no sentirse preso de alguien, de un lugar, o de un deseo inalcanzable, consiste -para él- en conocer y disfrutar de esa melodía adecuando nuestro comportamiento, dado que somos parte de la naturaleza, partes del universo que queremos descifrar.

En Henri, vida, pensamiento y obra es, sobre todo, búsqueda, investigación para elaborar una conciencia que permita al hombre y a la mujer comprender el significado de su realidad vinculándose con la naturaleza, sintiéndose un microcosmos, una traza del universo.

La curiosidad y la voluntad de profundizar hicieron de Henri un hombre coherente, con gran energía vital que despliega en lo que considera el auténtico ritual, los actos de la vida cotidiana. “Construimos nuestra vida día a día, hora a hora”, afirmaba.

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Paulette Garin Paulette Garin, compañera hasta los últimos días de Henri Lenaerts, habla sobre el artista belga.

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