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NUEVA PROGRAMACIÓN DE CURSOS DE MINDFULNESS EN EL CENTRO LENAERTS

18 de octubre de 2015

NUEVA PROGRAMACIÓN DE CURSOS DE MINDFULNESS EN EL CENTRO LENAERTS

Daniel Siegel afirmaba que “en el ajetreo de la vida cotidiana no solemos prestar atención a la vida interior de la mente”. Desde el Centro Lenaerts, de alguna manera, pretendemos remediarlo.

Durante un día al mes ofrecemos una sesión de ocho horas pensada y diseñada para, por un lado, generar condiciones para cultivar, ejercitar y educar las herramientas del pensamiento creativo. La visión creativa entendida como la combinación entre el deseo de comprender y el intelecto, con las emociones y las percepciones sensoriales. Pensar es sentir; y sentir es pensar.

Y, por otro lado, entrenar una habilidad que es casi completamente adquirida: la observación. El conocimiento es fruto de la observación.

Nuestro interés en ofrecer un programa de estas características está intrínsecamente relacionado con el compromiso que el Centro Lenaerts  con el bienestar y la calidad de vida. Hace ocho meses iniciamos nuestras primeras sesiones de Mindfulness después de rehabilitar la casa. Pusimos en marcha un eje de trabajo del Centro: Pensamiento y práctica del yoga. En este eje se  implementa una línea de actividades para estimular la integración y las conexiones que se hallan en el núcleo del bienestar.

En este caso la propuesta que ofrecemos gira en torno al concepto del Mindfulness, palabra inglesa que traducimos como “atención plena”. Mindfulness tiene su origen en técnicas orientales, si bien los fenómenos de “atención plena” han existido en todas las culturas y se consideran patrimonio de la humanidad.

La actual psicoterapia Mindfulness surge en la Universidad de Massachusetts a finales de los 70 y constituye una psicoterapia científica, avalada en múltiples evidencias. En torno a este concepto hay un campo de investigación inter y multidisciplinar desde el que trabajar las transformaciones estructurales de las instituciones sociales, las redes e interfases de que está hecha la subjetividad. Esa especie de “danza íntima” entre el cerebro, el cuerpo, la mente y las relaciones con los demás.

El espacio interior –crearlo y asegurarlo- es un requisito de la propia vida. Se trata de sacudirse de las imposiciones exteriores e interiores, traspasando las estructuras tácitas de pensamiento.

Desde hace décadas sabemos que lo social y lo fisiológico son sustrato lo uno de lo otro. Que el mundo social y el mundo biológico están en continua interacción. Las relaciones sociales nos constituyen.  “Las experiencias subjetivas y las acciones individuales se integran en el curso de las relaciones sociales, en una determinada biografía más o menos coherente” (Daniel J. Siegel)

Además, analizar los factores motivacionales y afectivos que influyen en el aprendizaje y rendimiento académico es un tópico de investigación, en alza en este momento, donde cambian las relaciones entre el saber y las modalidades del aprendizaje.

Por eso, queremos indagar en la atención plena para cultivar la capacidad de cambiar, de adquirir nuevas sensibilidades aprovechando la investigación para el aprendizaje. Como escriben Robert y Michèle Root-Bernstein “crear nuevas pautas es mucho más divertido que memorizarlas… y también mucho más interesante. Desarmar una pauta y componer otra nueva requiere de la comprensión real de los elementos básicos de los fenómenos y de los procesos implicados pero, sobre todo, abre nuevos caminos del conocimiento”. Aprender a pensar creativamente es una disciplina que abre las puertas a la aplicación del pensamiento creativo en todos los ámbitos de la vida. El proceso que da origen al pensamiento creativo es universal y no depende de su expresión en una modalidad concreta (pintura, poesía, teórica, fórmula).

Durante las sesiones vamos a realizar: (1) prácticas de “atención interna”. Es decir, centradas en la experiencia inmediata. En cómo percibimos y sentimos lo que percibimos. La conciencia propia que tan poco frecuentada es a veces; (2) prácticas de “atención externa”, es decir centradas en lo que se percibe fuera de uno mismo.

El observador paciente aprecia cosas donde el observador casual no lo hace. Pero se requiere mucha práctica y mucha paciencia para mirar y volver a mirar con atención, descubriendo en lo más sencillo lo complejo. Una orientación particular hacia la propia experiencia “aquí y ahora” está caracterizada por la curiosidad, la apertura y la aceptación.

La actividad creativa  implica aprender a ser lo más fino posible en la mirada y, al mismo tiempo, no perder de vista la totalidad. Y dado que parece que el cerebro esconde celosamente sus misterios, necesitamos “atención plena” para seguir las pistas que nos lleven a descubrir la trama de ese mar interior que nos constituye.

Como dice un antiguo proverbio chino: “Escucho y olvido, veo y recuerdo, hago y entiendo”. Invitamos a todos vosotros y vosotras a desarrollar la agudeza sensorial e incrementar la consciencia.

 

 

 

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Paulette Garin Paulette Garin, compañera hasta los últimos días de Henri Lenaerts, habla sobre el artista belga.

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